Los Escritos del Reino No 5: El Camino de los Mandamientos (Parte 2)
10 de Octubre de 2025
Esta es la segunda parte del Camino de los Mandamientos.
¿Hasta dónde hay que seguir el Camino de los Mandamientos de Dios? ¿Qué se desea conseguir con el cumplimiento de los mandamientos en el creyente?
Este escrito del Reino es para que sepan el orden de las cosas, para acceder al Pacto de David se requiere de un intenso trabajo interior de la persona. Lo dice este pasaje: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.” Cuando las obras de obediencia a los Mandamientos de Dios hayan cambiado hasta tu alma.
Primero: hay que aprender a sujetar tus emociones de miedo, de vergüenza, de incredulidad; luego hay que vencer todo lo carnal, toda la razón, la inteligencia y la ciencia humana, y también incluye la cultura, la tradición de tus orígenes.
Segundo: hay que repetir y repetir con fuerza y paciencia, hasta que el obedecer los Mandamientos de Dios sea algo normal, natural y se afirme en todo tu ser: del cuerpo al alma y luego al espíritu.
Tercero: tu espíritu debe despertarse. ¿Cómo sé que estoy en esa etapa? Cuando despierta en ti un gran Celo por Todo lo relacionado a Dios y a su Palabra. Es como David se levanta con un gran celo para pelear contra Goliat, o para entrar en el horno de fuego, o en la cueva de los leones.
Para que puedas alcanzar esta altura espiritual dentro del Camino de los Mandamientos y ser agradable a Dios, es necesario sobrepasar esta etapa: “En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.” Tú debes comprobar hasta lo más profundo de tu persona, hasta tus huesos cuán minúsculo eres ante tu Hacedor y vives gracias a su Inmensa Misericordia. Que toda persona es como una gota de agua en el gran océano, y tu vida está a merced de su gracia todos los días: “Se acordó de que eran carne, soplo que va y no vuelve.”
Cuando tu vida ya no es tu vida, cuando sabes que todo está en las manos de Dios, así dejas ser conducido por el Padre Celestial y su Santo Espíritu: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.”
Llegado a estas alturas, comprendes que este estado de desposado con Dios es tan grande, una bendición tan inmensa que todo deseo que hoy realizan en las iglesias es pura idolatría en la ignorancia.
Estas son las características de toda persona cuyo corazón está circuncidado para Dios, y en esta etapa comienzas a producir los Frutos del Espíritu. La urgencia que tienen los hombres del mundo que están apresurados por sus edades, para ti se convierte en eternidad, en esperanza contra toda esperanza.
Cuando tienes este inmenso bien del Padre Celestial, ¿cómo podrías olvidarle o negarle por cualquier situación que sobrevenga en tu Camino a la Vida? Porque ahora tú también estás entrenado y preparado para corresponder a Dios como Jesús y Cristo Jesús lo hizo: “¿Quién nos (te) separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos (soy muerto) todo el tiempo; somos contados (soy considerado) como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos (soy) más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá (me podrá) separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Ahora sí toda tu vida es AGRADABLE A DIOS.
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