Los Escritos del Reino No. 198 Somos Más que Vencedores
21 de Abril de 2026
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¿Cuán grandes son los males que atraen y la ignorancia que produce cuando se quita del contexto las Palabras? Dos de ellas llevan a realidades completamente diferentes al espíritu de la Biblia; a saber:
1. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”
2. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores”
Muchos creen y repiten estas Palabras “deseando evitar el mal o los problemas” en sus vidas. En realidad, estas Palabras cuando uno las piden en oración y anuncian a los hombres, es un gran “imán” que más bien atraen las pruebas, antes que alejarlos. Y para el “león rugiente” que ronda alrededor de los creyentes en Jesucristo, constituye en un llamado, a un desafío, porque tú que estás pronto para luchar y vencerlos: “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
¡No es malo si uno está preparado! Pero en verdad, no es necesario desafiarlos porque los leones rugientes vienen solos. Así es el error de las enseñanzas de las iglesias de hoy y sus doctrinas de hombres. Y por pelear contra el león rugiente a destiempo (un inexperto en la Palabra no sabe, ni tiene el conocimiento suficiente y menos tiene el discernimiento para afrontarlos y vencer), cuando no está preparado, cae y no puede levantarse por mucho tiempo; otros se queman en las aflicciones y persecuciones (semillas que caen en pedregales) o se ahogan en los engaños de las riquezas (semillas que caen entre espinos).
Sí, es deseo de Dios que todos sean “Más que Vencedores en Todas las Cosas”, pero en “Orden”, que primero estén “Bien Preparados” en la Palabra: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.” Y sobre todo “Disciplinados” convenientemente por el Buen Pastor: “Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Luego debes estar entrenado en escuchar y estar “presto” a obedecer la Voz del Espíritu Santo: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”
Con todo esto, ¿qué significa realmente? “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Esta es la analogía, ningún padre enseña a su hijo a cruzar la calle desde el primer día en la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires que tiene dieciséis carriles. Primero se enseña en una calle poco transitada de una vía, luego de dos vías y así por delante. Que “todas las cosas les ayudan a bien” es eso, Dios “PERMITE” que el tentador “ponga a prueba” según el nivel de fe y conocimiento, poco a poco. Y si uno confía y aplica las Palabras con paciencia, con firmeza, y en perseverancia... al fin los vencerán porque siempre existe una puerta de salida al final: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” Con el transcurso del tiempo y con las pequeñas victorias acumuladas, también Dios “permitirá” más concesiones al tentador: “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días. Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. Aún estaba este hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Todavía estaba este hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entre tanto que este hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.”
¿Cómo puedes saber que en todas las Cosas Dios te ha ayudado a Bien, si él permitió abrir las puertas al diablo? Cuando la disciplina de Dios es correctamente aplicada, se tienen unos resultados precisos, y todos llegan a estos resultados uniformes: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.” Se graba en tu corazón con cincel del Espíritu Santo en tu corazón que eres un “Predestinado”, eres un “Llamado”, que serás “Justificado” y finalmente “Glorificado”: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.” Y tienes por seguridad tuya esta verdad: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” En todo este proceso, serás ayudado a bien.
Para las alturas de la Justificación y Glorificación, deberás ser aún más preparado, y serás expuesto a horno de fuego para que tu fe, tu convicción, tu certeza sea como oro puro y como la plata purificada siete veces: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”
Ya para la etapa de Justificación, serás conducido a bien para que pases por las mismas aguas, ríos y valles de sombras que Jesús: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.”
Así, conviene que cada uno lea y estudie la biblia en los ejemplos de aquellos fieles y santos que han pasado por las tribulaciones, las angustias, las diferentes persecuciones, el hambre, la desnudez, los distintos peligros, y las espadas. Porque Dios no hace distinción de personas, así que todos tienen las mismas oportunidades para alcanzar las mismas alturas de gloria como hijos de Dios; a pesar que éstas finalmente varían por las debilidades, los fallos, las concupiscencias de cada uno: “Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.” Pero en principio, existe equidad en las oportunidades.
Cuando todas estas cosas sucedan y estás de pie; sólo resta la Glorificación, para que en Todas Estas Cosas sean más que Vencedores. Ya en el tramo final de la Justificación y para entrar en la Glorificación, deberás Nacer de Nuevo en Espíritu. Y para Nacer de Nuevo en Agua y Espíritu, debes “Morir primero en Espíritu”: “Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Hasta que se alcance la Glorificación con la Resurrección de Cristo Jesús del Pacto de Adán y Eva; hoy, se deberá estar firme. Pues es la Primera Vez en toda la historia, que se concrete el Proceso de Salvación del hombre y que Glorificará a los creyentes; para que sean Hijos de Dios con todos sus derechos de herencia y coherencia con Cristo.
En este largo camino de la Primera Glorificación que se producirá, uno ha caminado por la muerte y más allá de la esperanza, en los últimos límites del Amor a Dios. Lo que hoy se lucha con fe, con esperanza y con amor, para vencer y ser más que vencedor. Y finalmente concederá la Glorificación a sus hijos. Todo esto debe ser vivido, con toda la crudeza, en medio de la incertidumbre, con miedos, pero ansiosos de cumplir todas Palabras en vida, pues sabemos que son imposibles de evitarlas: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Entonces, durante todos estos procesos, sí puedes decir que “Eres más que Vencedor” de las diferentes etapas, pero llegarás a la Victoria Final, cuando sea sorbida la Muerte en Victoria.
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