martes, 4 de noviembre de 2025

No. 1: Los Pasos

Los Escritos del Reino No 1: Los Pasos



07 de octubre de 2025 

Todo creyente debe alcanzar ciertas alturas de conocimiento de Dios y trabajar por su fe para que se justifique por medio de los frutos. Y el principal fruto es tener la capacidad de interacción a través del Espíritu Santo con el Padre Celestial. Así sabrá los tiempos y las obras que Dios está realizando. Para eso existen pasos que están escritos en La Palabra:

El paso 1: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Muchos consideran que su confesión de fe en Jesucristo y el bautismo en agua es suficiente razón para considerarse como “Nacido de Nuevo.” Mas pocos han dado testimonios de vida que demuestren esos cambios, no es convencer al hombre ni convencer a la iglesia diciendo a alta voz que es una nueva persona en Cristo, son hechos puntuales y continuos en ese sentido.

¿Cuáles son los ejemplos específicos de ese Nacer de Nuevo? ¿Qué parte del Reino de Dios está logrando ver o comprende mejor? ¿Qué amores del mundo y de tus concupiscencias carnales has renunciado porque has conocido La Verdad del Reino de Dios?

Si no sabes reconocer cuál ha sido el punto que has renunciado o cambiado, es porque no lo has logrado, ni has peleado suficientemente contra el mundo. Porque nunca ese renunciamiento o la lucha de tu carne es ayudado por un milagro divino, sino por una feroz batalla de tu persona contra ese elemento del mundo que te conducía al mal o te mantenía en el pecado.

Un Mundo Nuevo ha comenzado silenciosamente para aquellos que creyeron y desearon con todas sus fuerzas, por eso; el Reino ha comenzado pero muchos siguen la vida cotidiana. Como los nuevos brotes de hojas salen silenciosamente después del invierno y crece día a día; igualmente el Reino de Dios avanza y aquellos que han Nacido de Nuevo la ven, la sienten cada día un poco más.

El paso 2: La fe se hace visible a los ojos del entendido, es una fe que puede cruzar límites más allá de lo usual o enseñado. Se logra visualizarlo por la paciencia en la esperanza de recibir las promesas, porque entiende los tiempos y el orden de realizaciones de la Mano de Dios. Logra calmar sus ánimos y sacar nuevas fuerzas por medio de las Palabras que lee. Porque su carne se debilita con los días y años, pero la seguridad de la Promesa es firme.

El paso 3: Es un camino lleno de dudas y temores que arrebatan tu alma, pero aquellos que pueden perseverar, sus corazones son preservados por El Espíritu. No existen recodos en el camino, ni anestesias que amortigüen el dolor del yo carnal que desea huir del compromiso de la fe. Como el Padre Celestial abandonó a Jesús desde su apresamiento hasta la sepultura, corresponde a cada uno comprender las gravedades de su pecado y sus implicancias en su vida; para que con todas sus fuerzas desee el Reino de Dios. 

Y ciertamente que el Espíritu te llevará hasta un punto de muerte y más allá, para que tu fe muestre que crees en estas Palabras: “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aun más allá de la muerte.” Pues cada uno deberá dar su señal de fe a la generación presente y circundante: “Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás;” sí, tu fe deberá ser esta señal de Jonás. Por eso dije que tu fe es visible.

El paso 4: Es encontrarse con la persona correcta, que conozca el camino, que lo haya recorrido y que hoy esté entre el Mundo Viejo y el Mundo Nuevo: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.” Y La Palabra declara cómo reconocer a esa persona: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Si realmente con tu fe has nacido de nuevo para ver el Reino de Dios, ciertamente también verías a este Hijo de Hombre que ha expuesto al mundo su obra como Moisés levantó la serpiente.

El paso 5: Hacer las preguntas correctas, y tener las respuestas claras. Cuestionar todas las doctrinas que se enseñan hoy en las iglesias y compararlas con la Biblia, buscar afanosamente hasta encontrar las respuestas y aquel que enseña tales cosas, con vida y ejemplo.

Estos son los pasos que cada creyente preocupado por su vida y deseoso de guardar su alma para vida debería buscar; buscar y encontrar; encontrar y no desprenderse nunca más: “el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró."

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