martes, 4 de noviembre de 2025

No. 23: El Peso de Tus Palabras

Los Escritos del Reino No. 23: El Peso de Tus Palabras



28 de octubre de 2025

Hoy el Reloj de Dios indica que se cumplen estas palabras de justicia y de juicio: "El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

Muchos desconocen El Peso de Sus Palabras pronunciadas, porque para Dios todo lo que digas con tu boca es como Una Escritura Firmada: “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Y porque no han sabido estas cosas, han causado que les sobrevengan juicios: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

“Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Es así que recomienda La Palabra, que te acerques a Dios más para oír que para hablar u orar por cuestiones que desconoces, que ligues tu alma con promesas que jamás cumplirás y quedes preso por tus dichos.

Aquí en estas palabras no existen excepciones, les corresponden a todos los hombres del mundo, los mares de hombres, sean éstos buenos o sean malos, estén cuerdos o borrachos, incluso los drogados; todos serán juzgados por sus palabras, o justificados por sus actos de fe según La Ley de Dios.

En la justicia de Dios, no interesa si las palabras fueron pronunciadas en una fiesta con alcohol, en un acto político, o en un estadio de fútbol, o en una conversación de amigos, o en la intimidad de una habitación. Y peor cuando tú sin conocimiento de la Verdad, lo anuncias como si fueras un maestro o predicador de la Palabra; sean estas pequeñas reuniones o ante multitudes. "Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, pero guerra hay en su corazón; suaviza sus palabras más que el aceite, mas ellas son espadas desnudas."

Si para los hombres se requieren de pruebas escritas, grabaciones de vídeo, de voces, de testigos, de escrituras o contratos firmados para que tengan validez jurídica; para Dios toda palabra pronunciada por el hombre es su firma legalizada ante el Juez Todopoderoso. "Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina."

Por eso dice sabiamente La Palabra: "Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal."

Tampoco existen distinciones de religiones, de doctrinas, porque como están todos expuestos al mismo Dios quien creó el sol y luna; están bajo El Juicio de un Único Dios Soberano de todos, sin distinción de naciones, lenguas, edades o sexos. Porque los libros de la Vida y de los Hechos están abiertos. 

Si hasta este tiempo no se ha notado este juicio, es porque los demás procesos no estaban terminados:  “Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos. Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo. ¿Quién oyó cosa semejante?, ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios.”

Hoy el Reloj de Dios ha marcado, desde hoy en adelante los hombres irán notando los resultados de los juicios en sus carnes y en su vida, unos para bien y otros para mal: “Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová. Antes que sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte. Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová. Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón. ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.”

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