Los Escritos del Reino No 61 Mas volverá con regocijo
5 de diciembre de 2025
El largo viaje del Hijo del Hombre por el desierto de la cautividad ha terminado como dice La Palabra: "Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos del Neguev. Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas."
¿A qué cautividad se refiere? Si en el primer ciclo de la Palabra se refiere a la cautividad de Jerusalén, en este segundo ciclo se refiere principalmente a la cautividad de los pecados originales de los cuales siguen apresados los que están en el pacto de Jesucristo. Porque las consecuencias del Pecado del Pacto de Adán siguen sucediendo: "A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás."
Por eso, el Padre de Familia vino como Hijo de Hombre como el Adán que estaba previsto: "Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir." Para que se hiciera el sacrificio correspondiente: "Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión."
Pero hubo grandes oposiciones como estaba previsto y escrito de antemano: "Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días." Y este Hijo también llamado "Alas que vuelan desde el Oriente" ha estado cautivo deambulando por el desierto casi sesenta años, pues es el que tiene la Vara de Hierro que regirá las naciones porque es el Juez de Todos.
Hoy estos casi sesenta años de viaje por el desierto ha llegado a su fin, porque el tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo ha terminado. Durante todo este tiempo muchos han sembrado con lágrimas en el desierto y fueron perseguidos: "Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo."
Mas La Palabra es clara e inviolable su resultado: "Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca."
Y todos quienes menospreciaron sus propias vidas se regocijarán con el Padre: "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas."
No es una cuestión fácil de dilucidar por medio de la fe, porque no tiene la plena certeza del tiempo de Dios, ni qué palabras están siendo aplicadas en un momento determinado. ¿Cuándo es el tiempo correcto de aplicar una Palabra? ¿Cómo uno sabe qué voluntad de Dios entre tantas que existen en la Biblia es la que se aplica en un momento determinado? Es por eso que se debe tener un testimonio fiel de Dios: Una Visión, Un Sueño; o Un Pacto de David.
Les explico con el ejemplo de José: "Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y sus palabras. Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí. Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto." Sus hermanos escucharon los sueños y se enojaron, pero solamente José sabe cuán vívido fue el sueño, y el repetir dos veces habla de la certeza que eso se realizará. Cuando una persona no tiene mucho conocimiento de La Palabra, el Espíritu Santo habla por medio de visiones y sueños; mas cuando La Palabra, y Las Leyes han sido establecidas, siempre hay que buscar La Palabra.
¿Cuándo sé que es el tiempo correcto para una acción? Existen personas con suficiente fe para adentrarse a enfrentar un enemigo como David contra Goliat, cuando todos los soldados de Israel estaban temerosos. Si no se tiene esta fe y valentía, ocurren sucesos más allá del entendimiento: "Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto." Luego era necesario que José se convirtiera en el Señor de Egipto por el hambre que sobrevenía, y así José fue llevado a la cárcel, encontrarse con el copero y el panadero de Faraón. Dios le da sueños a Faraón y José es llamado, revela los sueños y puesto como el Premier de Egipto, el segundo después de Faraón.
Así conduce Dios en casos que están fuera del entendimiento normal del hombre, cuando sobrevendrán sucesos grandes, ocultos que tú no conoces; sólo con una obra grande que está fuera de tu control eres llevado a cambiar tu vida, o tus planes, o tus sueños. ¡Claro que comienza así unas largas jornadas de disciplina, de temor de Jehová, de fidelidad, de paciencia! ¡Es el desierto del desconocimiento de cuál es la realidad y el objetivo de todo! Uno caminará con lágrimas, con lloros, con dolores; revisando su Pacto y todas las promesas recibidas, o recordará y analizará los sueños y visiones recibidas, es un grande y largo desierto de hambre de Dios: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío."
Este es el regocijo de los que hemos caminado por el desierto aguardando la Manifestación del Espíritu Santo, de los que hemos caminado todos estos años aguardando la Resurrección de los Muertos, porque es una Esperanza Viva la que se vive.
Seguramente que este ejemplo de José, o el de David, o el de Daniel, se repetirán para que aquellos quienes reciben misericordia, y aquellos quienes están sellados vengan a estas Tierras donde mora el Padre de Familia, donde el Reino de Dios se erige en un Mundo Paralelo.
¡Entrad en este mi gozo!
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