Los Escritos del Reino No. 72 La Recompensa de Dios
16 de diciembre de 2025
Una característica fundamental del Pacto con Dios es la condición que ambas partes se acuerdan realizar, para que las promesas del Pacto se cumplan. Cuando uno conoce al Dios del Pacto, entiende qué puede pedir y qué no le corresponde desear según el Pacto en que está viviendo. Es una de las razones por qué los creyentes se frustran de las oraciones; sin saber que existe un orden según el Pacto, como en este ejemplo: "Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos."
Por esta razón, es tan importante qué doctrina aprende en la iglesia. Veo que muchos pastores y maestros enseñan sin responsabilidad, como si bastase elaborarse un listado de deseos y necesidades como una lista de compras para el supermercado. Uno de los primeros versículos memorizados es seguramente: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?" Lo que ningún pastor o maestro enseña es que un llamado en Jesucristo para que llegue a ser "hijo" y pueda llamar a Dios "Padre" es necesario que alcance el Pacto de David: "Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti." Y si alguien recibiere algo porque pidió, lo hará por la gracia y misericordia de Dios, pero no por derecho y justicia de ser hijo de Dios.
Así también es la recompensa de Dios, si bien en la Biblia se menciona muchas veces de las recompensas recibidas, notarán que nunca fueron recompensas definitivas, ni de larga duración; porque en muchos casos, nunca sobrepasaron más de una o dos generaciones. La recompensa final y definitiva siempre fue declarado así por Jesús: "Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros." Jesús menciona unas cuantas condiciones antes de recibir esta Recompensa: Primero hay que entrar al Reino de los Cielos por el camino angosto y puerta estrecha, luego esperar hasta el tiempo cuando Dios lo haga posible, después viene la regeneración, finalmente heredará la vida eterna cuando los primeros se hagan postreros y los postreros, primeros. Durante todo ese camino recibirá cien veces más de lo que han perdido o abandonado.
Por estas cosas, es un buen ejercicio que cada uno elabore un listado de los requerimientos de cada Pacto, ver qué recompensas otorgan cada una de ellas y orar correctamente, y no como los hipócritas: "Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis."
Tú deberías esforzarte en cumplir con tu parte del Pacto en que estás; de ese modo fue demostrado por medio de Dios en el Pacto de Jesucristo: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Así toda persona quien creyó en Jesucristo tuvo el aprecio de disfrutar los beneficios de ese amor y aprendió el Amor de Dios. ¿Ahora sabes cuál es tu parte del Pacto?
En el Pacto Nuevo en el Espíritu Santo, entre las condiciones a realizar: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es." Corresponde al hombre demostrar ese Amor de Dios recibido y gozado por medio del Amor semejante a la de Jesucristo; con un amor sufrido, un amor benigno, un amor sin envidia, un amor sin jactancia, un amor sin envanecimiento, un amor que no hace nada indebido durante todo el tiempo de la esperanza, un amor que no busca lo suyo, un amor que no se irrita, un amor que no guarda rencor, un amor entendiendo la justicia de Dios, un amor que se goza por la verdad que va conociendo, un amor que lo sufre todo, un amor que cree en cada profecía respecto al tiempo y proceso, un amor que espera lo prometido, un amor que soporta, un amor que nunca deja de ser.
¿Entiendes ahora por qué el mundo de las iglesias piden y buscan por las bendiciones de Dios y nunca las alcanzan? Y los que alcanzan según algunos desean mostrarse, tienen grandes fallas en la Palabra y su fin luego de años de vigilarlos, nunca es bueno ni bendecido.
Todo este amor corresponde al creyente fiel darle a Dios primero para que luego le sea recompensado: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén."
¿Qué has dado a Dios primero para que luego seas recompensado? Para pretender recibir esta recompensa, por lo menos deberías haber guardado y vivido con todos tus fuerzas, con todo tu corazón y mente las Palabras desde el Génesis hasta el Romanos, y seguir caminando hasta el final. Esto es tu demostración a Dios de cuánta es "TU ESPERANZA VIVA" en la resurrección de Jesucristo de los muertos, porque te hizo Renacer en el Espíritu Santo. Esta es su condición para recibir de Dios: "una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros."
Los pequeños refrigerios de gracia o pequeña recompensa que hayan recibido debe ser eso: "refrigerio", como el agua que salía de las Rocas que era Cristo: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."
La Recompensa final será que tú seas Imagen y Semejanza de Dios.
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