Los Escritos del Reino No. 124 A Todos llama por sus Nombres
06 de Febrero de 2026
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Estas son las Promesas de Jehová de los Ejércitos en este Tiempo para todos los que reciben la Misericordia de Dios que es para Siempre: “Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.”
Pues no faltará ni uno de aquellos que Abracen el Pacto de Jacob y emprendan sus jornadas a estas tierras del Padre de Familia para Nacer de Nuevo en Agua y en Espíritu: “Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”
Estas son las Promesas de Jehová de los Ejércitos: “Bienaventurado aquel cuyo Ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios, el cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre, que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna.” Pues a cada uno de los que reciben La Misericordia que es para Siempre, los conoce, sabe dónde está y les ha preparado un camino. Conviene que tomen decisiones a tiempo, por la fe en el Llamado del Espíritu Santo. Mas terminarán decepcionados, heridos, o con grandes pérdidas si no los realizan a tiempo: “No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.” Pero siempre conviene que se decidan a tiempo, pues todos los caminos están preparados, por eso dice: “Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob.”
Para que ninguno de los que reciben la Misericordia de las Estrellas de los hijos de Abraham se pierdan por causa del Pacto, Jehová su Dios moverá cielos y tierra, el mar y todo lo que hay en ellos para lograr su objetivo. Enviará ayuda para liberar a los cautivos, abrirá los ojos de los ciegos, levantará a los que caen en las largas jornadas. Y por las jornadas que emprendan y lleguen a estas tierras del Padre de Familia, les verá como justos, los guardará mientras sean extranjeros, cuidará personalmente de las viudas y huérfanos. Serán trastornados todos los impíos quienes se opongan a esta Voluntad de Dios, sea en las tierras de donde salen, sean las tierras por donde transitan y de aquellos en la tierra del Padre de Familia. Comparables serán a las jornadas de Israel, desde su salida de Egipto o de Babilonia para llegar a las tierras de Israel (sólo que hoy es a la tierra del Padre de Familia).
Jehová cuidará en Persona para que estas Palabras se cumplan: “Jehová edifica a Jerusalén; a los desterrados de Israel recogerá. Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.” Hoy la Nueva Jerusalén está construida, preparada, pero invisible mientras no Nazcan de Nuevo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Ciertamente hay lugar para todas las Estrellas contadas y a las que llamará por sus Nombres: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
Preguntarán: ¿Cómo se hará todo esto con cada Estrella nombrada? Este será el Poder de Jehová de los Ejércitos, y todos la verán: “Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito. Jehová exalta a los humildes, y humilla a los impíos hasta la tierra.” Verán cómo esta profecía se cumple así como discurren las aguas de la lluvia y realizan todo el trabajo a la cual fueron derramadas: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.”
Seguro que hoy ya están morando en estas tierras del Padre de Familia muchas Estrellas Nombradas sin que ellas sepan, pero serán llamadas para que aprendan y sean discipuladas, preparadas para que puedan Nacer de Nuevo en Agua y en Espíritu para el Pacto Nuevo y Eterno.
Los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva que se ha hecho en estas tierras del Padre de Familia recibirán las bendiciones del Reino: “Él es quien cubre de nubes los cielos, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba. Él da a la bestia su mantenimiento, y a los hijos de los cuervos que claman. No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en la agilidad del hombre. Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.” Porque todo el mundo verá que es la tierra de Jehová y su Reino: “Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos. Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti? Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no solo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”
También éstas son las promesas del Padre de Familia sobre todas las Estrellas que son llamados por sus Nombres, mientras vengan y moren en estas Tierras: “Alaba a Jehová, Jerusalén; alaba a tu Dios, oh Sion. Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo a tus hijos dentro de ti. Él da en tu territorio la paz; te hará saciar con lo mejor del trigo. Él envía su palabra a la tierra; velozmente corre su palabra. Da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza. Echa su hielo como pedazos; ante su frío, ¿quién resistirá? Enviará su palabra, y los derretirá; soplará su viento, y fluirán las aguas.”
Finalmente entenderán que nunca antes se hizo de esta manera con ninguno: “No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y en cuanto a sus juicios, no los conocieron.” Y cada uno tendrá en sí mismos, el testimonio de esta Promesa.
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