domingo, 8 de febrero de 2026

No. 126 Hay Hora para Todas las Cosas

Los Escritos del Reino No. 126 Hay Hora para Todas las Cosas

08 de Febrero de 2026

 

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¿Cuántas horas hay en el día para realizar las obras de la Voluntad de Dios? Porque muchos no entendieron los Principios de Dios, han sido llamados y quedaron afuera sin entrar y otros por medio de la Misericordia de Dios que es para Siempre; sólo un puñado de personas escucharon y realizaron las obras en la Hora y en su Tiempo requerido.

Esto se avizoraba y se cumplió, pues cada uno decidió según sus prioridades, cómo utilizar las horas de cada día de su vida también es una Decisión de Fe que es Juzgada por Dios: “Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.” ¿Cómo mides tú las prioridades de tus Horas del día?

Sí, son decisiones de Fe de cómo utilizar cada hora del día; ¿qué es primero? ¿Cuál es prioritario? “Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca. Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido? Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” No en balde existen Palabras que indican cómo decidir qué prioridades debes tener respecto a las Horas de tu día: “Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.” O este pasaje: “Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria. Despiértate, salterio y arpa; Despertaré al alba.”

Todas las cosas están ligadas en la Palabra de Dios, pues para entender las Horas que corresponden a Dios y las horas que tú dispones en un día, son decisiones según los “ojos de fe” que tengas: ”La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” La importancia que hayas dado a cada cosa, o las prioridades en tus decisiones de cómo utilizar las Horas del día a Dios, finalmente tuvo el desenlace que hoy tenemos.

Esto les ayudará a los que recibieron la Misericordia de Dios que es para Siempre y son llamados nuevamente porque tendrán sed y hambre de la Palabra. Y para corregir aquellas cosas que les faltó en su tiempo, porque no vieron correctamente en su real dimensión la Hora de las Obras y el Tiempo de Dios; deben reavivar su espíritu: Deben sembrar “La Eternidad” en su corazón, es decir: que su alma sienta La Eternidad de Dios y su vida aprecie y viva dentro del Tiempo Eterno de Dios. Esta es parte inicial de la Vida Eterna, sin este sentir de la Eternidad nunca podrán ni tendrán las horas suficientes para sembrar; tampoco tendrán la Paciencia para aguardar las Respuestas de Dios, porque no lo apreciarán: “He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.”

Este error es muy común entre los hombres de Fe, porque no comprenden la amplitud, la profundidad, la anchura y la altura del Pacto con Dios; que Dios escucha y responde al hombre de acuerdo a sus Principios: Eternidad de su Naturaleza y la Perpetuidad de sus Obras. Normalmente, el hombre de fe pide en sus oraciones y clamores cosas inmediatas, respuestas a sus problemas ocurridos dentro de la vida frenética de sus horas en el mundo. Mas Dios edifica al hombre de fe según su Hora Eterna y su Obra Perpetua; y si existen Palabras como éstas: “Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca.” ¿Por qué el hombre de fe necesita sembrar “Eternidad” en su corazón para comprender las Obras Perpetuas de Dios? Si Dios hizo al mundo en seis días, si un día de Dios es mil años para el hombre, significa que tú debes vivir seis mil años para ver todas las Promesas de Dios cumplirse en tu vida.

Por eso, existen palabras que muchos leen al vuelo, sin comprender las profundidades de la realidad de su vida con Dios: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.” En estas Palabras, dice claramente Dios que “ha puesto eternidad en el corazón de ellos”; significa que cada persona llamada en Jesucristo, debía descubrir cómo abrir sus “ojos de la Fe”, cómo despertar todo su ser para ver y entender La Luz que es Dios y sus Cosas.

Todo el Principio del Problema son las decisiones que cada uno tomó y cómo utilizó las Horas de Cada Día. Para los que aman el mundo, cada hora del día es insuficiente para alcanzar sus objetivos de vida y de gloria que pretenden; y muchos relegaron la fe y han dejado a Dios. Otros utilizaron las horas del mismo día para buscar a Dios Primero.

También existen “Horas” que están determinadas por Dios para cada individuo, un lapso de tiempo suficiente para que el hombre aprenda la Palabra, se discipline en ella y las practique; y luego pase a los siguientes niveles de las “Horas” de Dios. Y muchos han sido incrédulos, otros han sido perezosos, no faltaron los insuficientes. El apuro de las horas de los hombres del mundo que viven en un frenesí constante, y cuando todas las cosas son evaluadas y premiadas por cada año calendario; los hombres de fe se dejaron llevar por ese tren en que se embarcaron.

Por esta causa, nunca pudieron sentir la Eternidad sembrada por Dios en sus corazones, pues no tuvieron el tiempo y se olvidaron de las “Horas de Dios”; en realidad son cosas básicas: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.”

Si aprovechan los tiempos de Dios para cada cosa correctamente, verán que Dios “RALENTIZA” todas las cosas, mientras el mundo corre a velocidades supersónicas, o a la velocidad del cable de fibra óptica de la información y de la “supuesta” inteligencia artificial; tú en la Fe en el Jesucristo Eterno aprendes a vivir las horas y los años de la Eternidad. Entonces, ¿por qué Dios ralentiza la vida del hombre de Fe? Primeramente es Una Gran Decisión de Fe: “buscad PRIMERAMENTE el reino de Dios y su justicia”, SÍ, son decisiones de cómo emplear las “HORAS” de cada día de tu vida, decisiones de Fe de qué tu priorizas.

Queda la pregunta, ¿por qué Dios dice “estad quietos”? “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.” Pues cuando Dios sembró Eternidad en el corazón del hombre, en realidad sabe que el hombre no puede alcanzar todo lo que él desea lograr en su vida; por eso, muchos hombres mueren y llevan sus pensamientos, porque no realizaron sus sueños ni deseos. Tampoco se puede completar el deseo del hombre, aunque éste viva mil años dos veces: “Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él. Porque este en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto. Además, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; más reposo tiene este que aquel. Porque si aquel viviere mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar? Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu. Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es más poderoso que él.”

He aquí la forma cómo abrir las Puertas de la Eternidad en tu corazón, y comprender la Perpetuidad de las Obras de Dios: La Palabra dice que hay Tiempo para todo y existe Tiempo para lo que uno desea. La Palabra especifica bien qué debe buscarse cuando uno lee la Biblia en las Horas del Día a Dios: respecto al nacer, respecto al morir, respecto a plantar, respecto a arrancar lo plantado. También qué se debe matar, qué se debe curar, qué se debe destruir, qué se debe edificar. Cuándo hay que llorar, cuándo reír, cuándo endechar, y cuándo bailar. En qué momento hay que esparcir piedras, cuándo juntar piedras, qué se debe abrazar, o de qué abstenerse de abrazar. Qué buscar con todas tus fuerzas y qué perder con los ojos cerrados.  Qué guardar y qué desechar, qué romper o qué coser; de qué hay que callar y cuándo hay que hablar. Cómo y cuánto amar e igualmente en aborrecer. Qué guerras afrontar y qué paz buscar. Y esta sabiduría la tendrás cada día, en las Horas que tú dedicas a Dios en las Lecturas de la Biblia y en su práctica diaria; así se abrirá poco a poco tus ojos, y crecerá la Eternidad en tu corazón, pues comprenderás que te estás haciendo a imagen y  semejanza a Dios.

Porque para Todo, Hay una Hora para Cada Cosa, y cuando tú te apuras y exiges a Dios, verás que las respuestas que muchos creyeron ser de Dios no son soluciones completas ni perfectas.

La Verdadera Sabiduría e Inteligencia que da Dios viene conjuntamente con la Eternidad y con el sello de la Perpetuidad incluida, por eso es mejor que el oro y la plata, o más que las piedras preciosas: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere. Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. Largura de días está en su mano derecha; en su izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, y bienaventurados son los que la retienen. Jehová con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su ciencia los abismos fueron divididos, y destilan rocío los cielos. Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo, y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato. No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere, porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso. No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle. No intentes mal contra tu prójimo que habita confiado junto a ti. No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio. No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos. Porque Jehová abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos. La maldición de Jehová está en la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos. Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia. Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia.”

Cuando tengas la capacidad de reconocer, sentir y ver el mundo con la Eternidad de Dios, comprenderás la magnitud de la grandeza de estas Palabras Prometidas cuando alcanzas estar en la Gracia de Dios: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Por último, ¿cómo estás invirtiendo tus horas del día? ¿En la Eternidad o en la Vanidad de la vida?


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