Los Escritos del Reino No. 2026-02-11 No 129 Recompilación de las Bendiciones 1
11 de Febrero de 2026
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A partir de hoy, comienza una serie de escritos sobre las Bendiciones que están Prometidas por Dios a sus Hijos, para cuando éstos terminen todo el trabajo de realizar su Voluntad. Bendiciones y Promesas que serán concedidas cuando se termine la Obra de Resurrección del Hijo del Hombre del Pacto Nuevo.
Por esta razón se tiene escrito: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Pues mientras uno está “Juntamente Crucificado” con Cristo Jesús, no existe forma de recibir todas las Bendiciones que corresponden a los “Hijos de Dios” como herencia y coherencia con Cristo: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”
Hoy les escribiré sobre la “MAYOR” de las Bendiciones, que habiendo estado como “Destituidos de su Gloria” por los pecados, Dios ha planificado un camino para volver, a la Primera y la Mayor Bendición: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”
Para volver a alcanzar esta Bendición, no bastaba con sólo pedir, pues no se consigue con el deseo, sino el largo y arduo trabajo de vivir y seguir el camino angosto y entrar por la puerta estrecha, de aguardar los tiempos de las obras de Jesucristo y las obras de Cristo Jesús, que pasen los tiempos del Alfa y Omega; recién cuando se lleguen los tiempos del fin de siglo, juntamente con el Padre de Familia se lograría esta Bendición: “No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.”
Esta es la Primera y Gran Bendición: “Imagen y Semejanza de Dios”. ¿En qué serán a la Imagen y Semejanza? “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”
Así fueron presentados a los hombres de fe, siempre dos caminos y dos puertas, como al Principio: El árbol de la Vida y el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. La Herencia en los Cielos o el Oro, la Plata y las Piedras Preciosas; las “Diversas Pruebas” de estar Juntamente Crucificados o el Camino visible de los hombres del mundo. Las pruebas de tu fe a través del fuego, de la larga esperanza o la inmediatez que atrae el mundo de los hombres.
1. La Bendición de la Herencia Incorruptible: “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” La Herencia Incorruptible significa que todos quienes “murieron” juntamente con Jesucristo en el bautismo del agua y los que “murieron” juntamente con Cristo Jesús en el bautismo del espíritu; ya no pueden pecar, pues ya no están bajo la ley de los Pactos, sino bajo la Gracia de Dios como Hijos. ¿Desaparecen los Mandamientos, los Estatutos y las Ordenanzas? Muchos sí, pero otros siguen vigentes incluso estando bajo la Gracia de Dios como Hijos, porque es la “Esencia y los Principios del Orden en el Reino de Dios.” Claro que sigue existiendo la “Vara de Dios”: “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” Mas NUNCA para destrucción.
2. La Bendición de la Herencia Incontaminable: Hoy las tinieblas han avanzado tanto en la vida del hombre que es casi imposible vivir sin contaminarse de lo inmundo, tanto de alimentos, como de las cosas que el hombre ve y escucha, las ideologías que han contaminado al hombre, las perversiones que están enquistadas en cada parte de la vida. También están las hibridaciones y las modificaciones transgénicas de todo tipo. Y todo esto hace que el hombre pierda toda sensibilidad espiritual, y prácticamente es imposible cumplir los mandamientos respecto a las inmundicias. Por eso la Bendición de la Herencia Incontaminable.
Aquí surge una pregunta: ¿Por qué la Bendición de la Herencia de los Hijos de Dios necesitan de lo Incorruptible, de lo Incontaminable y lo Inmarcesible? ¿Acaso no son todos “llevados” al Reino de los Cielos? En realidad, NO. Porque dice la Palabra: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” Como tienen que reinar con Cristo durante mil años en la tierra, mientras los impíos e incrédulos van siendo juzgados y muriendo hasta la Muerte Segunda; y los que reciben Misericordia de Dios que es para Siempre vengan a estas tierras del Padre de Familia y Nazcan de Nuevo en Agua y en Espíritu, la vida en la tierra continúa. Y durante estos mil años de reinado con Cristo, los que hoy son Hijos de Dios porque ya han Nacido de Nuevo en el Pacto Nuevo “reinarán” como dioses, como hijos de Dios. Y este es el “Mundo Paralelo” que les vengo mencionando, que existe una realidad paralela al mundo conocido por los hombres para los Hijos de Dios que reciben su Bendición de la Herencia. Por eso dice la Palabra: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.”
3. La Bendición de la Herencia Inmarcesible: Esta bendición también es necesaria para los Hijos que Reinarán con Cristo durante mil años, antes que el mundo sea “Hecho todo Nuevo” después de la Muerte Segunda: “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Así que la Herencia Inmarcesible consiste en síntesis en el “No Envejecimiento” de los Hijos de Dios; por eso se habla de “serán transformados en un abrir y cerrar de ojos”. Hoy la robustez del hombre no dura más de setenta u ochenta años, luego todos se marchitan como la flor; por eso, la herencia de lo Inmarcesible: “Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca. Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido? Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. De mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años en que vimos el mal. Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos. Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.” Igualmente la Herencia de lo Inmarcesible también es que Dios “Restaure todas las cosas para el Hijo” quien estuvo Juntamente Crucificado durante tantos años y se perdió la Vida: “Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.”
4. La Bendición de Entrar en el Reposo de Dios: El Reposo con Dios es el fin último de todo Camino a la Vida Eterna, que uno haya terminado toda su obra de Justificación por medio de la Fe, y no tenga más temor, ni miedo, ni rebelión, ni posibilidad de caer ni ser destituido de su gloria. Nunca más pruebas, o exámenes de tu corazón. También es un gran sentimiento de Triunfo, de haber ganado las batallas con la Fe; de paz y gozo con el Padre. Que nunca más existirán días de tinieblas, ni de oscuridad, ni de desconocimiento. Por eso, se insistía en el Reposo: “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” También para los que reciben esta Bendición, verán “cara a cara” con Dios.
Este escrito es la primera de las recopilaciones que iré realizando, para que los hijos de Dios que han nacido de nuevo sean refrescados en su memoria, y que toda promesa se cumplirá. Igualmente es una promesa y esperanza para todos aquellos quienes reciben la Misericordia de Dios que es para Siempre.
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