domingo, 15 de marzo de 2026

No. 161 ¿Me amas más que éstos?

Los Escritos del Reino No. No 161 ¿Me Amas más que éstos?

15 de Marzo de 2026

 

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Hoy que estamos en los últimos tiempos del Fin de Siglo, esta es la pregunta “¿Me amas más que éstos?” que en algún momento de tu vida de fe te habrá hecho el Espíritu Santo. Muchos pensarán en los frutos de Justicias de Fe que habrán realizado; mas está la Palabra: “Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra. ¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece. Por esta causa los corté por medio de los profetas, con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán como luz que sale. Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí.”

¿Qué significa “misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos”? Puedes realizar muchas misericordias, pero la que realmente interesa a Dios es ver “Tu Personalidad de Cristo”, que ha crecido y formado en ti porque “me amas más que éstos” a lo largo de los años de Justicias de Fe: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Consecuentemente, toda persona bien edificada como “Templo Santo donde mora el Espíritu Santo” tendrá la misma personalidad de Jesucristo y hoy en el Pacto Nuevo también la de Cristo Jesús. ¿Y cómo se ve y se siente la Personalidad de Cristo? Pues toda persona quien tiene la Personalidad de Cristo en todo su ser, tendrá los mismos testimonios a estas Palabras de cruz: “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.”

Toda persona quien vive delante de las Palabras de Dios y guarda fielmente su Pacto, hace “misericordia” ante los hombres más que los sacrificios. Vivir fielmente guardando los Mandamientos del Pacto en todo tiempo en el mundo, bajo cualquier circunstancia, bajo cualquier riesgo y miedo, delante de cualquier hombre, es mejor que cualquier sacrificio de holocausto de arrepentimiento por el incumplimiento. Pues luchando contra todos y contra todo, porque tienes el Temor de Jehová delante de tus ojos, te fuiste formando en la Personalidad de Dios, a la Imagen y Semejanza de Cristo. Y Dios en tu formación según “Su Personalidad” te habrá llevado a las mismas situaciones y enfrentamientos, a las mismas persecuciones y temores que Cristo ha vivido y que fue anunciado en Isaías Cincuenta y Tres que les cité en el párrafo anterior. Y esta es la confesión a Dios de un hombre con la misma Personalidad: “Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; he venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé? Dios, tú conoces mi insensatez, y mis pecados no te son ocultos. No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos; no sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. Porque por amor de ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro. Extraño he sido para mis hermanos, y desconocido para los hijos de mi madre. Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí. Lloré afligiendo con ayuno mi alma, y esto me ha sido por afrenta. Puse además cilicio por mi vestido, y vine a serles por proverbio. Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y me zaherían en sus canciones los bebedores. Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, por la verdad de tu salvación, escúchame. Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. No me anegue la corriente de las aguas, ni me trague el abismo, ni el pozo cierre sobre mí su boca. Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia; mírame conforme a la multitud de tus piedades. No escondas de tu siervo tu rostro, porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Acércate a mi alma, redímela; líbrame a causa de mis enemigos. Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; delante de ti están todos mis adversarios. El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé. Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre. Sea su convite delante de ellos por lazo, y lo que es para bien, por tropiezo. Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y haz temblar continuamente sus lomos. Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance. Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador. Porque persiguieron al que tú heriste, y cuentan del dolor de los que tú llagaste. Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia. Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos. Mas a mí, afligido y miserable, Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto. Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza. Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, o becerro que tiene cuernos y pezuñas; lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón, porque Jehová oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros. Alábenle los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos. Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la poseerán. La descendencia de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre habitarán en ella.”

¿Me amas más que éstos? Es una respuesta que a cada momento, en cualquier situación se debía responder. Y así se hizo y hoy tenemos los resultados a esas respuestas delante del Trono Blanco, porque fueron abiertos los libros de Vida y de las Obras, de cada uno. Por esa razón fue necesario el crecimiento constante en el Conocimiento de Dios que es mejor que el holocausto, pues el Conocimiento da Inteligencia y Sabiduría, el Temor de Jehová necesario para cada situación. Aquellos quienes han buscado solamente las respuestas rápidas y milagrosas de sanidades, de resuélvelo-todo-con-la-oración, nunca se formaron en la “Personalidad de Cristo.” ¿Cómo podría el Espíritu de Cristo morar en esos edificios?

Para examinar al hombre y para que se forme en “la Personalidad de Cristo”, Dios no responde inmediatamente a tus oraciones, ni a los clamores; porque desea ver cómo reaccionas y respondes bajo apuro, bajo presión, bajo emergencias a esta pregunta: “¿Me amas más que éstos?” Tu Personalidad en la Fe, tu Personalidad en la Esperanza de las promesas del Pacto, tu Personalidad en el Amor a Dios. Y tu Personalidad de Cristo en cada uno de los frutos del Espíritu: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.”

Al comienzo, mientras uno no tenga aún el discernimiento por una Personalidad de Cristo formada, debe preguntarse en cada situación, en cada conversación, en cada decisión, en cada duda: ¿Me amas más que éstos? Los que hoy reciben la Misericordia de Dios que es para Siempre y los Siervos de Dios, deberán crecer aún más en la Personalidad de Cristo en su persona; porque no supieron responder correctamente en su momento, sea por desconocimiento, sea porque no le supo dar importancia a “¿Me amas más que éstos?”, sea porque ama más al mundo, o está indeciso respecto a las riquezas, o le es mejor las comodidades de ver a Jesucristo como una religión.

Recuerden que para que uno sea aprobado por Dios, que pueda ser “Justificable” por su fe; no es pasar una vez ni dos veces por las pruebas de fuego. La Palabra dice que Dios sacará a una persona más fina que el oro o la plata, incluso se requiere de una Personalidad que incluso pueda “entregar y perder” su propia vida y todo lo que ha construido por Jesucristo y Cristo Jesús ahora en el Pacto Nuevo.

Y Dios para sacar de ti, una Personalidad a su Imagen y Semejanza según la Palabra, podrá introducirte en el horno de fuego siete veces hasta sacar lo más precioso de ti: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere. Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. Largura de días está en su mano derecha; en su izquierda, riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, y bienaventurados son los que la retienen. Jehová con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia. Con su ciencia los abismos fueron divididos, y destilan rocío los cielos. Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo, y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato. No tendrás temor de pavor repentino, ni de la ruina de los impíos cuando viniere, porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de quedar preso. No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle. No intentes mal contra tu prójimo que habita confiado junto a ti. No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio. No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos. Porque Jehová abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos. La maldición de Jehová está en la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos. Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia. Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia.”

Cuando la biblia dice “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”: “Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.” Se refiere a que tú ames al Prójimo con la Personalidad de Dios, como lo ha hecho Jesucristo contigo. Esto aclarará muchas dudas y disipará muchas controversias respecto al “amar al prójimo.”


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