martes, 17 de marzo de 2026

No. 163 Adquiere Sabiduría ante Todo

Los Escritos del Reino No. 163 Adquiere Sabiduría ante Todo

17 de Marzo de 2026

 

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¿Sabes cómo Dios habla al hombre? La forma como el hombre habla a Dios es a través de la oración, pero ¿cómo obtienes las respuestas? ¿Cómo disciernes que son las respuestas de Dios? Muchos creen que Dios habla por medio de la Palabra, por medio de visiones y sueños. Todo es cierto, mas la forma más extendida que tiene Dios de hablarte es por medio de la Sabiduría y de la Inteligencia en el Espíritu Santo, en los estadios más avanzados de la fe.

Por esta razón, Jesús dice: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” ¿De qué sirve que ores y ores, cuando no sabes escuchar la voz de la respuesta del Espíritu Santo?

Hoy muchos se quejan de la ausencia de Dios, por qué Dios no les ayuda, por qué Dios no les responde, por qué Dios no responde con los milagros y sanidades pedidos. El problema es que no saben escuchar a Dios, ni están entrenados y menos disciplinados para ello. Dicen buscar su voluntad, piden que les enderecen sus veredas, que harán todo si les responden a sus demandas... mas no quieren adquirir la Sabiduría ni la Inteligencia de Dios.

¿Y por qué no pueden adquirir la Sabiduría de Dios ni la Inteligencia que da el Espíritu Santo? La Palabra dice: “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre. Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; no la dejes, y ella te guardará; ámala, y te conservará. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza; corona de hermosura te entregará.” Hoy no están dispuestos a “aprender” la Palabra de Dios, tampoco existen personas que sepan “guardar” los mandamientos según la Ley. En todos mis años, nunca he encontrado ni un maestro ni un pastor que enseñe correctamente los mandamientos y menos que muestre con el ejemplo de su vida.

Si uno adquiriera la Sabiduría de Dios e hiciera según su Inteligencia enseña en el tiempo oportuno, se libraría de muchísimos males, nunca tendrían los problemas por los cuales hoy están clamando y mucho menos, su vida sería tan miserable. Pues cuando uno escucha los pedidos que hacen a Dios, entiendes que todo eso era evitable si hubiese adquirido Sabiduría e Inteligencia en su momento (¡Y es la razón por qué tantas oraciones no son respondidas!).

La Sabiduría y la Inteligencia se adquiere con la Práctica de la Fiel Obediencia de todos los Mandamientos, Estatutos y Ordenanzas de la Biblia, la ejecución de esas Palabras en el Tiempo oportuno, y teniendo la Personalidad de Dios. Veamos por partes:

1. La Práctica de la Fiel Obediencia: “Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y Vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; No la dejes, y ella te guardará; Ámala, y te conservará.” Aquí está el principio y la clave de todo: “Guarda mis Mandamientos, y Vivirás”; ¿de qué forma? Lo enseña Jesús: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” Esta es la parte que muchos no conocen, ni entienden; que “Guardar todo Mandamiento” no es una vez, ni dos veces, sino siempre y para siempre, y cuando tienes esa voluntad firme y férrea; se verá una cascada de hechos: Yo guardo - Cristo me ama - es amado también por el Padre - el Padre y Jesús hacen morada en mí - el Padre enviará al Consolador - el Consolador me enseñará todas las cosas - el Consolador me hará recordar todas las Palabras de Dios - Y ESTA ES LA VOZ DE LA SABIDURÍA Y LA INTELIGENCIA QUE HAS ADQUIRIDO - y cuando te viene la Sabiduría y tienes la Inteligencia TIENES PAZ porque así sucederán las cosas, tienes el entendimiento de las situaciones y conoces el tiempo de Dios y cuáles son sus obras hoy.

Ahora, ¿por qué es tan importante que guardes fielmente los Mandamientos de Dios? Porque al guardar los mandamientos, te hace apartar del mundo, evitar los pecados y sus contaminaciones; y tú mismo debes limpiarte (Nacer de Nuevo en Agua) para ser Santo, como Dios es Santo: “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

Sin estas condiciones cumplidas y practicadas por largos días y años, sin desviarte y sin perderte del Camino, adquirirás Sabiduría y acumularás Inteligencia de Dios. En el Camino del cumplimiento de todos los Mandamientos, podrás pedir por la Sabiduría cuando ésta te falte: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” Y seguro que cuando pides Sabiduría, porque en un hecho específico no tuviste Inteligencia para resolver o afrontar un asunto, el Consolador te indicará qué Palabra o Mandamiento deberás cumplir con más énfasis, te perfeccionarás y te cuidarás.

2. La Ejecución de las Palabras (Mandamientos) en el Tiempo oportuno: “Inmediatamente” es la acción y el tiempo más oportuno. Y para ello, deberás estar disciplinado para controlar toda tu vida, incluso deberás renunciar a muchas cosas buenas y deseables de la vida, también es muy útil que no tengas deudas económicas y tengas control. Cuanto más inmediato y firme sea tu respuesta, más serás amado por el Padre; y su respuesta también será “ojo por ojo”, si tú respondes rápido, así será la respuesta del Espíritu Santo con su Sabiduría e Inteligencia: “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender.”

El tiempo de respuesta es muy importante en tu “Justificación por Fe”, cuando sobrepasas un día, o unos días... por más que luego obedezcas y cumplas, no te estarás justificando por fe, allí no hay “Obra de Justicia” que es por Fe.

Cuando tú recibes la Sabiduría y su Inteligencia con un tiempo de respuesta inmediata; no puedes comprender por qué las personas gritan clamando a Dios, o haciendo ayunos y vigilias de oraciones (Ahora entenderás que esas personas no te sirven de ejemplos para tu vida).

3. La Personalidad de Dios: Sobre este tema ya les escribí en “¿Me amas más que éstos?”. Cuando te has formado en la Personalidad de Dios y con los años de experiencias y vivencias, en muchas situaciones ya tienes “la Sabiduría y la Inteligencia” impreso en tu mente y en tu corazón. Pero siempre debes cuidar tu fe y tu persona como un vaso de cristal, para que el Espíritu Santo te siga dando las Palabras cada día y su Sabiduría cada noche: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras.” 

Una vez que has quebrado el muro de separación con Dios por haber guardado todos sus Mandamientos, y habiendo adquirido su Sabiduría y su Inteligencia: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” Teniendo la Sabiduría y la Inteligencia resultante para responder y aplicar en cada día y momento, éstas te guardarán cada día: “Oye, hijo mío, y recibe mis razones, y se te multiplicarán años de vida. Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar. Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás. Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida. No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa. Porque no duermen ellos si no han hecho mal, y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno. Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos; Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad; No saben en qué tropiezan. Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.”

Cuando Adquieres la Sabiduría y la Inteligencia consecuente, sentirás cómo tu espíritu se vivifica y tienes paz en tu alma. Esta es tu consolación del Consolador.



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