martes, 7 de abril de 2026

No. 184 Mis Pensamientos no son vuestros pensamientos

 Los Escritos del Reino No. 184 Mis Pensamientos no son vuestros pensamientos

07 de Abril de 2026

 

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El período de tiempo más oscuro que vive el creyente en Jesucristo es cuando no está conociendo el Camino y la Voluntad de Dios. Porque sus pensamientos no están alineados con Dios, quieren ganarse ambos mundos, el de Dios y el de los hombres: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Y todos utilizan a Dios para ese propósito.

Y lo peor es que no advierte de su error, intenta vivir con todas las fuerzas y realizar todas las palabras, obras y servicios que la iglesia le pide o encarga; es voluntarioso, esforzado más que muchos. Todo para ganarse el favor de Dios, o que el Señor le permita vivir según sus pensamientos y planes en el mundo, ese es el camino que ha ideado.

Pero un día llega a una decepción muy grande, se da cuenta que todas las cosas que hace no le salen bien. Choca con el mundo, con los hombres, sus planes se frustran, pero a otros les va bien. Al comienzo son hombres quienes le quita, le impide, le obstruye; pero con el tiempo se da cuenta que hay una fuerza mayor. 

Generalmente esto debe suceder por años y años, cuestionarse por qué Dios no le ayuda, o le responde, porque tiene tantas oposiciones. Ya para estas alturas, ha prometido tantas cosas a Dios a cambio de mejoras económicas, físicas, sanidades, ganas de vivir, incluso formar familia. En todo este tiempo, ve que existen personas quienes hacen menos, que son menos fieles, pero les va bien. Se consuela con estas Palabras y trata de calmar su alma: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes; El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día. Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder. Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado. Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová. Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados. Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo. El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da. Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano. Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición. Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella. La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán. Acecha el impío al justo, Y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren. Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás. Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde. Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado. Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz. Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida. Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.”

Pero todos sabemos que la calma y el consuelo de estas Palabras no dura más de un día. ¿Sabes? ¡En realidad eso es lo suficiente! Por eso, Jesús dijo: “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”

Al siguiente día nuevamente vendrá como una avalancha de pensamientos, de dolor, y no entiendes qué está sucediendo. ¡Y esto es lo normal! En Realidad, este es el duro trabajo que el creyente debe pasar para comprender que “tienes sed de Dios, del Dios Vivo”: “He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas. Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría. Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores. Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.” 

Pero dirás, “¡pero yo no estoy perdido!”, “¡estoy en la iglesia!”. Mas SÍ estás perdido en tus pensamientos, y en tus propios caminos; solamente que has decorado elegantemente con tus pensamientos y las palabras de la Biblia, que a cambio harás grandes ofrendas a Dios, para sus obras y misión. Conozco a tantas personas que han dilapidado diez años y más de sus vidas para conocer esta verdad y rendirse; bueno, también existen otros que nunca lo hacen.

El problema de muchos es el desconocimiento; muchos alegan que ellos no están en el camino del malo, porque son fieles en la iglesia y en la Palabra. Mas para Dios, siempre que estés siguiendo tus pensamientos y tus caminos, por más que pienses que están enderezadas tus veredas... “eres un hijo pródigo dentro de la iglesia”, porque tu mundo, tu plan, tu deseo, el país donde moras, es mayor que Dios. Y mientras tú no entiendas esto, seguirás comiendo las algarrobas, aceptando las órdenes de los hombres del mundo, y aceptarás trabajar y vivir en medio de los cerdos: “También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.”

Por eso, dice la Palabra de hoy: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”

¿Por qué no está bien que tus pensamientos estén sobre los pensamientos de Dios? Primero, porque es idolatría, pues tú eres más importante o está antes que Dios. Y también porque anulas la obra de salvación que ha realizado Jesucristo contigo. Segundo, porque no quieres su gobierno sobre tu vida. Tercero, porque no confías en él, creyendo que tú tienes un camino “mejor” y más deseable, que son tus pensamientos son perfectos.

Por esta razón, cuando estés en lo último del pozo, cuando hayas llegado al subsuelo del piso de los hombres y estés comparativamente igual que los cerdos; entonces te despertarás (bueno eso sucederá hoy con aquellos quienes reciben La Misericordia de Dios que es para Siempre). ¿Por qué se debe llegar a estas instancias? Porque no tuvieron discernimiento suficiente de la “sed espiritual” o el llamado del Espíritu Santo, y menos comprendieron los tiempos que se está viviendo; pues sus pensamientos y caminos eran superiores: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.”

Sí, esta es la Palabra de Hoy: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.” Y la dificultad agregada hoy es que Jehová está como Hijo de Hombre, es el Padre de Familia que mora en esta tierra de los Escritos del Reino. ¡Exacto, Deberán venir hasta estas tierras! Ya no corresponde ni es tiempo para correrse a la iglesia. Y verán que estas mis Palabras prevalecerán: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”

Pero para todos quienes tengan la fe para venir a morar en las tierras del Padre de Familia, como lo hizo Abraham y Sara en su momento, y realicen toda la Justicia de Dios que es por fe, Naciendo de Nuevo en Agua y en Espíritu, entrarán en la Vida Eterna y morarán en las Tierras de la Promesa: “Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.”

Recuerda: “mis Pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis Caminos”. Recuerda la confesión y obra de Rut: “Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que solo la muerte hará separación entre nosotras dos. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.” ¡Así debe ser tu respuesta hoy!

No se repetirán tantos llamados: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Este es el PRIMER LLAMADO.


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