martes, 4 de noviembre de 2025

No. 12: La Mayordomía en el Reino

Los Escritos del Reino No. 12: La Mayordomía en el Reino




17 de octubre de 2025

El camino del creyente desde el llamamiento al discipulado, y el nacer de nuevo en agua puede tardarse unos treinta a cincuenta años. 

Y además nacen de nuevo con ciertas características semejantes a Cristo: "Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos." Dios hizo que todas las cosas con un equilibrio y equidad entre aquellos que ha elegido y aquellos que no: “Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.” Y esto comparativamente a los hombres del mundo los ha hecho un poco menor: "Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.” Tampoco son buenos para los negocios: "Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz."

Por tanto, cuando terminan por Nacer de Nuevo en Espíritu habrán llegado a los sesenta años o más de vida. Recuerda que Dios le dio un hijo a Abraham según la promesa a los cien años y Sara tenía noventa años. Para que la fe crezca y produzca sus acciones más allá de los tiempos que humana o científicamente son aceptados como posibles: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Todo está planificado de esta manera, pues el elegido quien se esfuerza por su Nuevo Nacimiento se concentrará plenamente en la Salvación de su Vida y la búsqueda del Reino de Dios, así es la justicia: “Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” 

Algunos podrán decir que son extremismos, pero Dios ha diseñado así para que el hombre de fe escoja qué es primero, qué es más importante para él y su vida: “pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” ¿No les parece una situación familiar que para nacer de nuevo en Agua y en Espíritu, Dios te encamine para que escojas entre dos caminos? Es como al principio, en el Génesis: “Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.” Hoy Dios hace la misma pregunta para todos los llamados en Jesucristo.

Porque el camino y el proceso de Nacer de Nuevo en Agua y en el Espíritu lleva una buena porción de la vida, el Padre de Familia ha escogido a mayordomos, hombres y mujeres, a quienes les ha dado inteligencia y sabiduría, ha entregado talentos y minas: "Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.” No caminan ni realizan el camino de Nacer de Nuevo, pero sí la elección de obedecer y permanecer en la casa del Padre de Familia. “Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham. Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho. Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.”

A estas personas, hoy el Espíritu Santo los ha despertado, para que vengan junto al Padre y rindan cuenta de sus trabajos: "Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.” Entregarán al Padre de Familia lo que corresponde:"Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó a guardas, cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto. Mi viña, que es mía, está delante de mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto."

Y también estarán en el Reino bajo esta condición, como mayordomos de los hijos de Dios: "Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas.” Vivirán una vida diferenciada de los demás hombres del mundo, porque las familias de los mayordomos deben permanecer mientras el Reino de Dios esté en la Tierra entre los hombres, y así serán identificados y diferenciados: “Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos."

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