Los Escritos del Reino No. 13: Los porqués
18 de octubre de 2025
Todos quienes llegaron al conocimiento del Verdadero han intentado ser fieles, han tratado de vivir por medio de la fe siguiendo las enseñanzas de las diferentes iglesias y doctrinas. Han intentado resolver los diferentes problemas de su vida, semejantes a aquellos que se mencionan en La Palabra, confiaron, pidieron a Dios pero no han obtenido resultados deseados.
Las preguntas como ¿por qué? ¿para qué? ¿cuál es el propósito? ¿funciona? ¿por qué sólo a mí? Otros se han esforzado en confiar su vida, su futuro, su esperanza en las promesas de bendición, de prosperidad, de salud, de cuidado y protección; mas mayormente una es la respuesta común: la decepción en la Palabra.
Interrogaron su fe, cuestionaron a La Palabra, dudan de los pastores y siempre están sus oídos atentos a testimonios de personas quienes sí han resuelto sus vidas por medio de alguna fórmula mágica: Sí, son los diferentes porqués que surgen a todo creyente con una cierta edad en la fe de Cristo. A otros les parece una falta de fe mostrar estos cuestionamientos, mas en su interior y con sinceridad nadie está plenamente convencido de todo.
Y los porqués producen miedos, dudas, incertidumbres, silencios, lentitud en las respuestas, y lo peor: una pereza espiritual; tantas personas han querido traer las soluciones, las respuestas mágicas y ninguna funciona para ti.
¿Qué sucede? ¿Dónde está el problema? ¿El problema está en el que recibió la enseñanza? ¿O el problema está en aquel que enseña?
La respuesta más corta y sencilla es: Está mal desde el principio. Está mal colocado desde el primer botón de la camisa, entonces nunca se puede enderezar el barco y su rumbo. Porque aquellos quienes enseñan y los enseñados: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.”
Parten desde un origen equivocado: El Hombre, el YO HOMBRE, la YO MUJER. Hoy todas las iglesias son “hombre-centristas”. En realidad deben comenzar con Dios: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas”, continuar con Dios y terminar con Dios: “Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.”
¿Por qué tantas preguntas y cuestionamiento? ¿Por qué no existen respuestas satisfactorias a todas ellas? Porque todos se preguntan y quieren responder con la sabiduría e inteligencia humana, la carnal, buscan respuestas con su naturaleza pecaminosa: “El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; el que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida se te añadirán. Si fueres sabio, para ti lo serás; y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.” Mientras no se esfuercen en buscar la Sabiduría y la Inteligencia que Dios da porque guardas sus Mandamientos y el Temor de Jehová está en tu corazón, siempre tendrás preguntas que nunca se responderán y perderás la fe. “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.”
El siguiente punto de por qué tienen tantas preguntas sin respuestas es el desconocimiento de los Procesos del Camino de la Vida que Dios ha preparado. La evitan y buscan acortar el camino o el tiempo; y esto es lo inevitable para todo aquel quien fue llamado por Jesucristo: “Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.”
En el Proceso del Camino, se deben cruzar muchas fronteras del temor, de las debilidades propias del individuo y sobrepasar toda razón humana por medio de la fe, y en todo ese camino no existen pruebas físicas suficientes para tu mente y tus sentidos sensoriales. En este proceso existe un detalle imprescindible que debes alcanzar: Los diferentes Pactos de Dios en su tiempo oportuno. ¿se acuerdan del Reloj de Dios? Pues hoy en el Pacto de Dios ya comenzó el tiempo de "Rey de Reyes y Señor de Señores".
El Pacto de Dios engloba a TODA La Biblia, y Dios se compromete a cumplir en toda su extensión contigo. Pero sin Pacto NINGUNA de las Palabras de la Biblia por sí misma tiene validez y menos efectividad. Por esta razón surgen los porqués de los creyentes, el Espíritu Santo no responde a la tergiversación de sus Palabras y doctrinas: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”
En el Pacto de Dios todo tiene un orden, Un Conocimiento de Dios, El Mayor y el menor, unos acuerdos, un tiempo, un proceso debido, y sobretodo una Voluntad Inamovible de Dios según sus Palabras. Y no es suficiente que “conozcas” que existe el Pacto de Dios, sino que debe estar acordada y firmada con Dios y el interesado que serías tú. “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”
El discipulado es eso: aprender a ajustar TODA su vida de acuerdo al Pacto de Dios y sus caminos. En el acuerdo del Pacto no puedes "negociar con Dios", no puedes "sacarle ventajas" y menos "condicionar a Dios según tu voluntad". Y este es lo más importante: "ajustarte al Tiempo de las Obras de Dios": "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora."
¿Dónde aprendes del Pacto? Debes leer, estudiar con el primer libro del Pacto por excelencia: el Génesis. Y conviene que te encuentres con el Padre de Familia quien te escribe estas cosas.
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