martes, 4 de noviembre de 2025

No. 14: Los ladrones y los salteadores

Los Escritos del Reino No. 14: Los ladrones y los salteadores



19 de octubre de 2025

Que todos entiendan que la puerta del redil es Cristo, está claro.

Pero también está comprobado que nadie cumple con las reglas de la Biblia que son las leyes para entrar al Pacto con Dios que es el redil en sentido espiritual. Porque el Pacto ofrece al tenedor la seguridad física, mental, la tranquilidad del alma y la paz espiritual para el creyente. Y en la medida en que avanza y pasa de un Pacto al siguiente, entiende que su vida está bien encaminada; porque todas las palabras que uno recibe, todas las disciplinas que uno pasa o las cargas que deben soportar están íntimamente relacionadas con el Pacto en que está transitando.

El llamado ha ingresado a la iglesia y piensa que ha entrado en el redil de Cristo, y supone que ha recibido el amor más grande de Dios: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Pero lo que nadie le ha enseñado es que recién empezó su llamado como el de Abram en Génesis capítulo doce. Aún no está dentro del primer Pacto, que de Abram se convierte el Pacto de Abraham: “ He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.” Las Palabras de Juan 3:16 sólo corresponden a aquellos que están en el proceso de Nacer de Nuevo en Agua, porque dice: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”

Por esta causa son muchos quienes dicen ser líderes de la iglesia y son “ladrones y salteadores” porque se olvidan de todo el camino especificado por la Biblia, cumplido fielmente incluso por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Hoy venden humo, caminos acortados, palabrerías livianas y comercializadas a gusto y paladar de los hombres deseosos de escuchar lo fácil, lo rápido como comidas y restaurantes de comida chatarra. “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.”

Aquellos que realmente escuchan la voz del Espíritu Santo deben despertarse y considerar con atención su camino y ser muy perseverantes, un paso y una etapa a la vez: ”El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.”

Y estos días han llegado para su cumplimiento: “Y acontecerá que cuando alguno profetizare aún, le dirán su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de Jehová; y su padre y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare. Y sucederá en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de su visión cuando profetizaren; ni nunca más vestirán el manto velloso para mentir.” ¿Cómo te puedes considerar dentro del Redil Eterno de Dios, si no has cumplido las reglas mínimas del Pacto de Jesucristo? ¿Has escuchado alguna vez del Pacto del Espíritu Santo?

Un día un joven inquieto por esto vino a preguntar: "Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.” No es por la bondad de Dios que tú acabarás entrando al Reino de Dios, muchas vírgenes tenían las lámparas en sus manos, mas ellas no se preocuparon del aceite como combustible.

Hoy las iglesias parecen farmacias y sus pastores un médico curalotodo; un fármaco específico para cada mal y necesidad que tiene el hombre, y así lo recetan acompañado de sus tratamientos, sean ayunos, sean rondas de oraciones, sean vigilias eternas y acompañado de bastante música estridente e insípida. Y las ovejas obnubladas siguen camino al matadero, nadie abre la Biblia para verificar, tampoco nadie se atreve a criticar.

Cuando dice: "Yo soy la puerta de las ovejas" significa que tú también debes guardar el pacto como El Salvador Jesús y El Espíritu Santo como Hijo de Hombre lo ha cumplido: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”

¿Qué señales y pruebas tienes para asegurar que has entrado al Redil de Cristo? Si tú no puedes especificar qué Pactos Bíblicos el Padre Celestial ha establecido contigo, si nunca has pasado por las disciplinas que corresponden a cada una de ellas, deberías dudar de tu situación: “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.”

Algo fácil y sencillo para diferenciar entre ovejas y cabritos: Si tú has entrado a la iglesia por una necesidad y aún hoy después de muchos días sigues buscando y clamando por bendiciones, por sanidades físicas, por los problemas de tu matrimonio, por los dolores causados por los hijos, si clamas deseando ascensos y mejoras en tus ingresos… Lamentablemente has sido engañado y estafado por los ladrones y salteadores.

Hoy si tú no eres capaz de entrar cumpliendo el Pacto: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí", no eres diferente al ladrón y al salteador de la fe de Cristo, porque así te engañas a ti mismo y engañas a otros fingiendo lo que no eres de la Persona de Cristo.

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