Los Escritos del Reino No. 17: Los Procesos de Dios
22 de octubre de 2025
¿Conoces los Procesos de Dios con el creyente? Puedes leer los procesos de Dios con Abram, con Moisés, con José, con David, con los apóstoles. Son como los diferentes procesos que realiza el alfarero con una pieza de barro hasta fabricar una pieza de porcelana única.
Todos desean de Dios bendiciones y mayormente éstas se relacionan con las riquezas. Pero ¿cómo podría Dios contradecirse a sí mismo en sus Palabras con los Hechos? Porque dice: "Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." Recuerden que estas Palabras que están en el Libro de Timoteo que son posteriores al Pacto de Jesucristo; significa que incluso en estas alturas de fe, el hombre se puede hundir por causa del amor al dinero. Es la razón por qué las añadiduras son concedidas después que uno haya entrado al Reino de Dios y su Justicia: “Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”
Entonces, ¿cuál es la solución? Primero: Saber calmar tu apresuramiento por medio del Conocimiento de Dios que vas ampliando cada día: “Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a este temed. ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”
Segundo: Para eso están los procesos de Dios, son las diferentes etapas en la disciplina del discípulo respecto a la Palabra. No hay por qué apurarse, es más, toda La Palabra está exactamente planificada por el Espíritu Santo y los procesos están preparados; siempre que el creyente no quiebre ni se tuerza en ese camino del proceso. Tampoco puedes apurar más de lo planificado, pues no eres tú sólo quien sigue este proceso de Dios, sino son muchos para que en un tiempo acordado de antemano por Dios, todos lleguen al juicio.
Cuando uno no conoce la existencia de Los Procesos de Dios, el hombre que es más carnal que espiritual, SIEMPRE SE RESISTE CONTRA DIOS Y SU PALABRA. Siempre es perezoso, se queda quieto hasta que ocurre una vara o un castigo, entonces se acuerda de Dios. Como si en el moldeado de la pieza de barro, el alfarero se encuentre con elementos extraños al barro y se echa a perder, o no tiene el requerimiento de calidad para ser una porcelana. Cuando el hombre interrumpe el proceso de Dios, generalmente se quiebra económicamente, se enferma gravemente, se muere alguien en la familia o se muere él mismo. Existen muchas tonalidades de pardos y de grises hasta llegar a lo más oscuro entre los hombres que se rebelan contra Dios y sus procesos.
Los Procesos te permiten descender y compenetrarte más y más en el conocimiento de Dios, andarás como en la cuerda floja de la Palabra, te bajarás al fondo del mar, deberás sacrificar un hijo, o perder muchos bienes para ganarte tu alma.
¿Cómo identificas a un creyente que ha pasado por los Procesos de Dios? El PROFUNDO TEMOR DE JEHOVÁ Y SU PALABRA es la identidad más destacada. Pues en ese camino llegas hasta exponerte a la muerte o a los tuyos, porque tiene un Pacto y lo cree firmemente; esto sucede cuando estás en el Proceso del Pacto del Espíritu Santo. Es un Proceso que de Permanecer como muerto todo el tiempo de la paciencia, la Esperanza contra Esperanza más allá de la muerte y en la manifestación del Rey de reyes y Señor de señores.
Solamente después de pasar todos estos Procesos de Dios y ser aprobado, podrás recibir las Promesas del Pacto porque el Temor de Jehová es su fortaleza. No te perderás por las riquezas ni los amores del mundo.
En la Biblia, existen algunos ejemplos: Abraham, José, Job, David, Daniel; pero nunca completamente como al nivel que hemos alcanzado ahora.
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