Los Escritos del Reino No. 26: Los Hacedores de la Palabra
31 de octubre de 2025
¿Cuántas veces debes guardar y obrar en la Palabra para que seas considerado un Hacedor? La Palabra dice "porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.” No es la cantidad de conocimiento de la Palabra, sino que seas realizador de la Palabra inmediatamente después de escucharla.
Existe un punto que muchos no están están considerando cuando se trata de “ser hacedor de la Palabra”, en lo estricto: Dios considera como hacedor de la Palabra a aquella persona quien realiza la Palabra con inmediatez, bajo grandes desafíos de temores, de vergüenza, de dificultades, en medio de grandes oposiciones y lo realiza con fe simplemente porque ha creído en la voz del Espíritu Santo. Mas cuando es un hacedor de la Palabra después de un largo tiempo, luego de alguna disciplina, o realizándolo después de mucha insistencia, sí es un hacedor pero no se justificará en su fe.
Ser Hacedor de la Palabra también significa “una realización continua" de la ley de Dios, por eso se utiliza el ejemplo de la SAL, y como beneficio Tus Pensamientos se alinean con el de Dios. Y cuando puedes cumplir con La Palabra y consigues mantenerte en esa posición y postura en todo tiempo, en cualquier circunstancia, a eso se lo considera "Andar en Espíritu”; y cuando eso lo consigues realizar setenta veces siete entonces el Espíritu te recompensa con "Vida y Paz" para con Dios, porque la Voz del Espíritu Santo ha sido más fuerte en ti que la voz de la carne y de la razón humana.
Al ser Hacedor de la Palabra, consigues librarte de un gran peso de condenación y de peligros para tu vida: "Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Cuando uno tiene un Pacto Personal con Dios y ha caminado en la Palabra por largos años y tienes experiencias abundantes y comprobadas, sabes que jamás puedes escaparte o huir delante de su presencia: “Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.”
Cuando un llamado rehúsa cumplir con la Palabra que le es revelada, anda en continua enemistad con Dios y todas las varas con sus disciplinas les son aplicadas luego de un tiempo, algunas inmediatas otras más lentas. También todas las oraciones están cerradas y trancadas, salvo una: un profundo y largo arrepentimiento, según los días, según las cantidades de veces y según la gravedad de la Palabra no realizada. Y el arrepentimiento no es solamente palabras y promesas, sino volver a ser hacedor de la Palabra en las situaciones y tiempos que la ha quebrado, ojo por ojo, diente por diente, quemadura por quemadura. Generalmente esta marca o cicatriz que deja la desobediencia por no esforzarse en ser Hacedor de la Palabra queda para siempre, hasta que llegue el tiempo de la Nueva Creación donde Todas las Cosas se hacen Nuevas. “Me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” Y esta marca o cicatriz que siempre mostrará su efecto o dolor todos los días, y te sacudirá para que siempre estés atento para ser Hacedor de la Palabra en el Tiempo Oportuno.
Hoy existen muchas personas pidiendo oraciones por alguna sanidad o un milagro que resuelva su problema, y corresponde que les diga esto: Deberían verificar si su enfermedad o problema no ha surgido luego de la desobediencia a la Palabra, porque si es así, deberán primero pagar la deuda de la desobediencia con Dios primero, repetirla todas las veces necesarias y luego clamar por sanidad o milagro. Porque si no hacen esto, sus oraciones serán consideradas como vanas palabrerías.
En definitiva, si uno hace las cuentas de las experiencias, notará que ser Hacedor de la Palabra y quebrar las costumbres y hábitos de los hombres, perder amigos u ocasiones de ganancias es muchísimo mejor que ganarse la enemistad de Dios. Y se gana un tesoro invaluable: El Temor de Jehová, que cuidará tu vida, dará tranquilidad a tu alma y alegrará con paz a tu espíritu.
Hoy muchos no pudieron entrar en el Reino por haberse olvidado de ser Hacedor de la Palabra.
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