jueves, 27 de noviembre de 2025

No 53 La Templanza de la Fe

Los Escritos del Reino No 53 La Templanza de la Fe

27 de noviembre de 2025

 


¿Qué es la templanza de la fe? ¿Por qué es el último de los frutos del Espíritu?

Si bien todos los frutos del Espíritu se van obteniendo en forma parcial desde el inicio de la vida en Cristo, y todos están interligados entre sí, que una depende de las otras pero en orden. Entonces ¿por qué la templanza tarda tanto en obtenerse como fruto?

Hay un tema que debe aclararse que les expliqué en el capítulo Claridades de la Fe, cuando tú obedeces con fe no uno sino todos los mandamientos en forma paciente y en orden, pero en especial sin contaminación de elementos perturbadores de las manos humanas como las ciencias, las religiones, las costumbres, los hábitos y los métodos, entonces logras ver correctamente a Dios, su Palabra en acción y conoces su gloria: "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos."

Y este proceso de descontaminar los diferentes elementos corruptores de los hombres es muy difícil de identificar y sobretodo de extirpar; uno cree que está realizando toda la Palabra, pero sólo un profundo conocimiento de Dios y un accionar muy férreo de la voluntad de crucificar tu carne son posibles para clarificar las diferentes situaciones y tus ojos. Porque cuando uno está apurado por la situación o un problema, la urgencia ciega al hombre y sus sentimientos. O sea, debes lograr el proceso completo, de principio a fin en la Palabra, con el método de Dios y más en el Tiempo de Dios. Pues así comprenderás, cuándo Dios te da las Palabras, cuánta es la paciencia, la espera y finalmente terminado el proceso, reconocer el por qué de la obra de Dios o su propósito.

Recién cuando estas obras completas (sean problemas solucionados, deseos y oraciones recibidas, correcciones y el enderezamiento recibido, el pacto acordado, la esperanza que se realiza) se repiten varias veces a lo largo de muchos años, vas ganando Templanza en la Fe. Es muy semejante al Forjado del Hierro en las manos de un experto herrero, como dice la Palabra, la plata refinada siete veces: "Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente; a los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová; pondré en salvo al que por ello suspira. Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. Tú, Jehová, los guardarás; de esta generación los preservarás para siempre. Cercando andan los malos, cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres."

Cuando estás en el proceso de forjado de tu fe, como tú estás dentro del Pacto de David (como mínimo), generalmente la respuesta de Dios TARDA un poquito más a medida que pasa el tiempo: "Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria. Despiértate, salterio y arpa; despertaré al alba. Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones. Porque más grande que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria. Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme."

Una regla muy sencilla para entrar fácil y rápidamente en el proceso de la Templanza de Dios y no contaminarte es: "cerrar los ojos y callar la boca", por eso dice: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad."

Para tener la Templanza de la Fe, es totalmente imprescindible una Absoluta Confianza y Depositar Totalmente toda tu voluntad a Jehová Dios, y así mismo Él lo exigirá: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob."

Y no acepta confusiones en su gracia: "Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte."

Cuando has tenido tantas y variadas evidencias de la Respuesta de Dios, y conoces en lo íntimo cuánto eres Amado por el Padre Celestial, te tranquilizas ante cualquier situación, te buscas un lugar de silencio y solitario para meditar en el Espíritu hasta que recibes las Palabras que te dan comprensión del asunto: "Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra."

En definitiva, no es una práctica fácil, tampoco se consigue con unos pocos años de vivencia en Cristo; requiere de mucho temple de tu carácter espiritual, un profundo Temor de Jehová y confianza extrema del Pacto que mantienes con Dios. ¿Recuerdas el Capítulo de Altamar? Porque tus ojos se contaminan buscando métodos rápidos y usuales de los hombres, y tu boca profiere palabras que luego debes disculparte con Dios, y con todo esto sólo consigue retrasar la solución o entender la voluntad de Dios.

Una regla clara: ¡Nunca debes hablar con un hombre! ¡Nunca con un creyente! ¡Ni con un pastor! Búscate un HACEDOR de la Palabra, especialmente en este tiempo busca al Padre de Familia que está en medio de los hombres, sentado en su trono del Reino; busca el Mundo Paralelo.

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