jueves, 25 de diciembre de 2025

No. 81 El Diente Perdido

Los Escritos del Reino No. 81 El Diente Perdido

25 de diciembre de 2025

 


Todo Hacedor Fiel de la Palabra sabrá que existe Un Diente Perdido, algo que no encaja bien cuando lee Romanos Siete; por un lado se lee: 

1. “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.” Porque por Jesús los Hacedores de la Palabra se han librado de la ley del Matrimonio respecto al Pacto de Moisés “¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”

Pero sigue sin resolverse todos los pecados, porque las pasiones pecaminosas siguen obrando en tu cuerpo, y se comprueba que estas concupiscencias no salen del cuerpo y se llega a dudar del Perdón que ha recibido de Jesucristo:

2. “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí."

¿Cómo puede decir que estás libre de los pecados porque crees en Jesucristo, pero sigues sintiéndote culpable? “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.”

Pues este es Problema del Diente Perdido que todo Hacedor de la Palabra encuentra. Luego en el capítulo ocho dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

Y cuanto más uno piensa en este tema, se aferra más en buscar el Perdón de sus Pecados en Jesucristo y su muerte en la Cruz. Así comienza el ciclo interminable, como una calesita en el parque de diversiones; Incluso se llega a dudar si verdaderamente Está Perdonado. Luego se llega al extremo de dudar de su Salvación, y no faltan aquellos que han salido de la iglesia, cambiado de religión, leen todo tipo de información que solucione este Diente Perdido. Una duda ronda en la cabeza: ¿podré salvarme porque no logro vencer ni dominar los pecados que hay en mí?

Algo no está bien, algo falta... Un Diente Perdido, Una Doctrina o Una Enseñanza que clarifique todo esto. "Queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?"

En realidad, aquí en Romanos Siete y en tiempos en que se escribía el Libro de Romanos no se tenía todo claro la solución a este problema. Y esta respuesta recién se completó en este tiempo y lo hemos mostrado al mundo. Para clarificar esto y divulgarlo, existen estos Escritos del Reino de Dios. Aquí en el capítulo siete hace una pequeña mención a la solución que está planteando; hay que vivir bajo el Régimen Nuevo del Espíritu: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.”

El Padre de Familia y quienes me siguieron  en las largas Jornadas sí Hemos Encontrado el Diente Perdido, porque se debía avanzar a la Perfección, dejando atrás los Rudimentos de la Doctrina de Cristo: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas." Nosotros hemos tenido unas largas jornadas de caminar bajo el Régimen del Espíritu, luego de la Muerte del Hijo del Hombre y aguardamos la Resurrección de la Persona de Cristo Jesús, quien se sacrificó con sangre para expiar los pecados del Pacto de Adán y Eva, cuyo pecado produce la Muerte y como frutos todas las concupiscencias de la carne que reviven la conciencia del Pecado respecto a las leyes de Moisés.

Para resolver el Problema del Diente Perdido de los Hacedores de la Palabra, se tuvo que aguardar el cumplimiento de los Tiempos de Dios, el Padre Celestial tuvo que venir como Hijo de Hombre, así como el Espíritu Santo: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.”  Porque se necesitaba Un Adán Postrero que resolviera el Pecado de Desobediencia: “Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.”

Si quieres encontrar Tu Diente Perdido y no Sentirte Miserable porque notas que el Pecado está en ti, debes emprender el Camino para Nacer de Nuevo en Agua y en Espíritu buscando al Padre de Familia: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Ten fe, YO SOY y todos quienes me siguieron hemos vencido al mundo.

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