Los Escritos del Reino No. 82 Ninguna Condenación Hay
26 de diciembre de 2025
Si tú sientes un profundo dolor por “El Diente Perdido”, y has intentado con todas tus fuerzas de cumplir cada vez con mayor celo los mandamientos de Dios y llegas a un mismo destino: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” Significa que estás Vivo Espiritualmente, que tienes un discernimiento entre el bien y el mal.
Estás buscando un Camino a la Vida, es tu deseo de Perfeccionarte; y este camino se llama “Nacer de Nuevo en Agua y en Espíritu” y siempre que emprendas ese viaje del Pacto de Jesucristo al Pacto Nuevo del Espíritu Santo, entonces te corresponden estas Palabras: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
¿Recuerdas el Escrito “Los Tres son Uno”? Pues el Espíritu Santo cuando vino como Hijo de Hombre utiliza el mismo nombre que la Persona de Jesús, para sí mismo (y he aquí las confusiones para los indoctos): “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Aquí “Jesucristo Señor nuestro” equivale a “Espíritu Santo Señor nuestro”, mas como vino para expiar los pecados del Pacto de Adán y Eva, corresponde nombrarse también como “Jesucristo”.
Por tanto, para toda persona quien busca y aguarda al Espíritu Santo hecho Hijo de Hombre (quien también se llama “Jesucristo”), resucite de los Muertos, estás viviendo bajo “La Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús”, y NINGUNA CONDENACIÓN HAY para ti, estás librado de la Ley del Pecado y de la Muerte.
Pero si niegas o rehusas creer, habrás blasfemado al Espíritu Santo y ya no hay perdón para ti: “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.”
Ahora preguntarás, ¿por qué el Espíritu Santo cuando viene al mundo como Hijo de Hombre utiliza el mismo nombre y relato que Jesús el Unigénito? La razón es bastante sencilla, “por causa de los enemigos.” De la misma manera que Jesús fue llevado a Egipto para escaparse por su vida, y a su regreso vivió en la región de Galilea; igualmente sucedió con el Hijo de Hombre como nos lo dice La Palabra: “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días. Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.”
Hasta que fuesen cumplidos los tiempos permitidos al dragón y a Satanás, era necesario que el Padre como Hijo de Hombre y el Espíritu Santo también como Hijo de Hombre morasen como familia, hasta los tiempos indicados para su manifestación. Y como el Camino para entrar al Pacto Nuevo del Espíritu Santo debe ser realizado por cada individuo y con justificación de su fe, hoy les estoy escribiendo estos Escritos del Reino para que se despierten sus espíritus, y abran sus ojos y oídos del entendimiento.
Los problemas y dilemas espirituales del Diente Perdido seguirán, mas siempre que se esfuercen escuchando mis palabras y viniendo junto al Padre de Familia, luego de un tiempo que se alimenten y aprendieren a vivir bajo la Ley del Espíritu de Vida en Cristo, se decretará este juicio: “Ninguna Condenación Hay” porque estás en Cristo Jesús, y estás bajo el Nuevo Régimen del Espíritu.
Y para aquellos quienes buscan y vienen al Padre de Familia para que “Ninguna Condenación Haya sobre sus Vidas”, estas Palabras les guiarán: “Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas. He aquí estos vendrán de lejos; y he aquí estos del norte y del occidente, y estos de la tierra de Sinim. Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.”
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