Los Escritos del Reino No. Tú eres mi Esperanza
02 de Febrero de 2026
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Cuando el camino del “Desamparado del Alma” va calmando porque cada día está más presto a escuchar la Voz del Espíritu Santo y obedecer en todas las cosas, pues está llegando hasta “El Fondo del Mar (como el escrito)”: “Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.”
A partir de entonces comienza la etapa de “Tú eres mi Esperanza” para entrar en “Altamar”. Todo esto, en el Pacto de Jesucristo, se resume como “Vosotros sois la sal de la tierra”: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.”
Según el grado de “Desamparado del Alma” estés, más y más se te abrirán los ojos y la comprensión de tu realidad con Dios, más Esperanza pondrás en Dios, hasta que llegues al punto de “En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.” Porque cerrar los ojos y oídos al mundo, la lucha contra tus concupiscencias carnales no es fácil, tampoco es una lucha corta, pues hay que hacerla todos los días, estar muy atento siempre y verás que está inmiscuido en todos los aspectos de tu vida; así comprenderás cuán preso estabas al mundo, a los métodos de la serpiente y el engaño del diablo: “En el camino en que andaba, me escondieron lazo. Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.”
Serán días, meses, años de mucho conflicto; mas cuanto más y mejor dejes el mundo y venzas tus concupiscencias, cuanto más rápido seas pobre de espíritu y niño para obedecer La Palabra y La Voz del Espíritu Santo, declararás con más claridad: “Tú eres mi Esperanza”: “Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda.”
De esto ya lo expliqué también en “Claridades de la Fe”, el Camino del que siente: “Tú eres mi Esperanza” es muy diferente a las esperanzas que se prometen en el mundo, pues ellos presentan la esperanza como un paquete completo de soluciones humanas, parciales; y se han visto que las soluciones son simplemente momentáneas porque luego se ha entrado en un laberinto infinito de problemas, tan intrincados que no es fácil salir de las servidumbres al que tienen atrapado al hombre.
¿Y cuál la mejor forma de salir de un laberinto de servidumbre de hombres? Es hacia arriba o hacia abajo, y la Biblia plantea la solución con la ley del marido: “¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.” Entonces, ¿cómo se solucionan los laberintos de la servidumbre del mundo? Cuando el Pobre de Espíritu como un niño va “Muriendo” en cada aspecto que ama o va saliéndose de los métodos del mundo: llámese médicos, medicamentos, seguros de todos los tipos, préstamos e intereses de dinero, compras en cuotas, pronósticos, noticieros, política, y la lista sigue... más libre estará de las servidumbres. Claro que sentirás una gran “pérdida” de las cosas que habías ganado o deseado del mundo, mas no puedes amar a dos señores: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”
Entonces, ¿cuándo Dios es mi Esperanza en todo este proceso? Pues primeramente hay que “matar” o “morirse” cada día, poco a poco, y eso genera más abandono y pérdida, Sí es el proceso de Nacer de Nuevo en Agua. Pues cuánto más “ANGUSTIAS” sientas en tu Alma, y cuando estas “Angustias” alcanzan el nivel que Dios desea ver en ti como un “Testimonio de muerte” porque prefieres estar “Juntamente Crucificado con su Palabra”... ENTONCES COMENZARÁ A CRECER EN TI LA ESPERANZA QUE TE DA EL ESPÍRITU SANTO EN TU INTERIOR. Porque estas “Angustias del Alma” son los dolores que Cristo ha sentido para salvar tu vida, FINALMENTE estás participando en Dios con “un pequeño sentir”: “Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda.”
Tener y pasar por “Angustias del Alma” para que sientas y comprendas que sólo “Dios es mi Esperanza”: “Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” Es cierto que no es fácil cortar el lazo con el mundo, con los familiares, con los amigos, con los amores de tantos años invertidos; mas descubrirás que tú perteneces a Dios y no al mundo. Notarás que el mundo en realidad te rechaza porque eres “un elegido” de Dios, te aman mientras estés sometido en servidumbre; mas cuando se aclaren tus ojos, verás que has sido engañado: “Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas. Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.”
Comprendes ahora, ¿por qué muchos fueron llamados y pocos los escogidos? Un Buen Pastor, primero alimenta con buenos pastos y aguas que dan reposo y luego los llevan por los valles de sombra de muerte; mas como los hombres y las iglesias sólo se preocupan en entretener al hombre, nunca guiarlos para el Nacer de Nuevo en Agua y en Espíritu, por tanto, no entrarán en el Reino de Dios.
El Dios de tu Esperanza no nace porque tú lo deseas sentir, o porque lo confieses estando quieto y de manos cruzadas, tienes que asumir la Cruz de Cristo y “morir” cada día respecto al mundo, así sentirás más “Angustias y Desolaciones del Alma” porque estás desamparado del Espíritu Santo. Y siempre que sientas la ley de Dios, sabrás que aún te falta morir más, angustiarte más para que tu alma sienta el desamparo: “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.”
Repito, ¡Cuánto mayor tu Angustia, cuánto más el Desamparo en tu Alma! Mayor será tu Esperanza en Dios, y el Espíritu Santo comenzará a llenarte de paz, de vida, de esperanza en las promesas, se abrirán tus ojos y comprenderás: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río. Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.” Hoy todos estos tiempos están cumplidos y el libro fue abierto por el Inmolado, el Cristo Jesús quien se sacrificó por los Pecados del Pacto de Adán y Eva.
Para el que recibe la Misericordia de Dios que es para siempre, emprenderá este camino conociendo los pasos, pero deberá emprender con fe; cada día será una lucha contra la angustia del alma, pero siempre deberá confiar en el Dios de tu Esperanza, porque vendrá La Palabra de Vida para seguir el Camino.
Y cuando este camino de Esperanza continúa, Más y Más Esperanza tienes porque has experimentado continuamente la guía del Espíritu Santo; te vendrá el tiempo de Nacer de Nuevo en el Espíritu, por eso hay que estar preparado para cuando te venga el tiempo de “La Esperanza contra Esperanza”: “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”
Todas las cosas están interligados en las Palabras y Obras de Dios, por eso es un Proceso Integral y Continuo, no se puede hacer por partes, ni puedes desear más uno que el otro. No puedes desear las bendiciones y promesas antes de pasar por Nacer de Nuevo en Agua y en Espíritu. No puedes ser Hijo de Dios sin estar Juntamente Crucificado, ni saber el sentir de Cristo. No hay Esperanza sin antes pasar por las Angustias y Desamparos del Alma.
Finalmente existe un gran secreto para aquellos que se esfuerzan en llegar al fondo del mar y saber la plenitud de tus Esperanzas en el Padre Celestial: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”
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