domingo, 1 de febrero de 2026

No.119 No Desampares mi Alma

Los Escritos del Reino No. 119 No Desampares mi Alma

01 de Febrero de 2026

 

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En este camino que emprende el que recibe La Misericordia que es para Siempre, descubrirá que existen muchísimos enemigos que desean tu alma. Personas con quienes te considerabas como “hermano en Cristo” se opondrán a tu nueva actitud y al camino de Fe.

Como escribí en “La Piedra Viva”, tú deberás ser igualmente una piedra viva de fe, de perseverancia, de paciencia, de soportar las críticas, las voces que te instan a abandonar tu llamado en el Espíritu Santo. Verás que incluso los considerados maestros, pastores y/o misioneros tratarán en hacerte desistir de tu nueva vida que deseas emprender en las tierras del Padre de Familia.

Ayer mencionaba justamente esto: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos”. Pues justamente estos desencuentros con los llamados “creyentes en Jesucristo” muestran los verdaderos rostros de las personas e iglesias.

Al final, te sentirás solo y lo único que tienes para aferrarte son Las Palabras de la biblia y del Espíritu Santo. Entrarás en un mundo nuevo de los “dilemas” de la fe y la decisión. ¡No te preocupes! Todos han pasado por eso, y es un camino muy solitario y duro: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?”

Dios te expone a estos dilemas para que tomes decisiones entre dos caminos, entre dos mundos, entre Dios o el diablo, entre dos personas. Y tu decisión siempre será duro de sobrellevar, porque son tus confesiones de Fe en Jesucristo por medio de las decisiones. Querrás que Dios te responda y te asegure que estás pensando en lo cierto, que has decidido correctamente; pero notarás que Dios no te responde en su momento, más bien te deja tomar tus decisiones de fe y deberás caminar por días sin respuestas: “Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí; escucha mi voz cuando te invocare. Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde.”

¿Todo esto para qué? Porque Dios prueba y examina tu corazón y tu pensamiento. Por esta razón no debes consultar con nadie, incluso tu mujer/marido; primero debes tomar la decisión con fe y realizarlo porque estás convencido de La Palabra, y debes sostenerlo en esa decisión con todas tus fuerzas. Generalmente la respuesta de Dios es así: si has hecho lo correcto... habrá silencio, si te equivocaste... te sobrevendrán Palabras que recuerden tu error.

El siguiente punto que aprenderás a tener sumo cuidado es: “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleites.” Puedes tener muchos pensamientos que vuelan en tu mente, emociones que experimentas en tu interior; pero ten cuidado de no pronunciarlo delante de Dios, ni de los hombres: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”

El camino que emprende el que ha recibido La Misericordia de Dios que es para Siempre, es de un desamparado en el alma; porque inició una pelea que ni él sabe muy bien el camino. Y como les dije, necesita encontrarse con el Padre de Familia, la Piedra Viva; quien es el único hoy quien sabrá encaminarte por la senda de la vida. Y el desamparado del alma no recibirá consolaciones de hombres, pero sí recibirá Palabras que alienten su alma, que alimentan su espíritu: “Que el justo me castigue, será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza; pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquellos.”

Luego de repetidas veces que escuches La Voz del Espíritu Santo y comprendas que estás siendo guiado por el buen camino, te alentarás, y el “No Desampares mi Alma” te servirá como una brújula que te indica el norte que debes seguir: “Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros. Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás.”

Igualmente el que recibe La Misericordia de Dios que es para siempre tendrá grandes desamparos en su alma, porque verá cuán atrapado está del mundo y el sistema que han creado los hombres del mundo para impedir tu Camino a las Tierras del Padre de Familia. Por eso, siempre hay una solución, una salida; no te preocupes en “perder” las cosas del mundo que has ganado con esfuerzo, cree más bien en las promesas del Reino de Dios: “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.” Son las grandes decisiones que tomarás por fe. ¡No preguntes a Dios si es su camino! Porque no te responderá, simplemente tienes que tener fe en La Palabra y al poco tiempo sabrás si has tomado la decisión correcta con la fuerza e intensidad necesaria con “No Desampares mi Alma”.

Finalmente es muy bueno que sientas “No Desampares mi Alma”, porque significa que “tu espíritu” está vivo, que has recibido “La Gracia” del Espíritu Santo para que te levantes de ser “Hueso Seco” y hoy tu espíritu está batallando contra “tu carne” , y el campo de batalla es tu alma.

Queda una pregunta: ¿Por qué tu Alma siente el desamparo? El alma de la persona es como el punto medio de una balanza, si tu espíritu es fuerte y es capaz de dominar y vencer la carne y el mundo... tu alma no siente el desamparo, estará lleno de gozo, de paz, de vida, de esperanza en el Pacto; mas si tu carne es más fuerte y los amores del mundo atraen toda tu atención e intención de vida, entonces el espíritu está débil, el alimento espiritual es insuficiente y la Palabra de Dios mal aplicado y utilizado. Y cuando decides obedecer a la guía del Espíritu, tiene grandes dificultades y faltas de respuestas: “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.”

Entonces, si el estado de tu alma indica tu posición delante del Espíritu de Dios, debes cuidar tu vida: “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.”

Muchos piden y desean ser “Llenos del Espíritu Santo”, pero no saben que esta llenura tiene un Camino, y es a través del Desamparado del Alma porque vence a su carne y al mundo: “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.” Otros creen que la Llenura del Espíritu Santo son los dones, mas yo les digo: uno debe estar más bien lleno del Espíritu de Cristo para edificar su casa espiritual y no al revés: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.”

Guarda y Cuida tu vida, si sientes que estás “Desamparado del Alma” intensifica tu vida en toda la Palabra de Dios, y verás que hasta que no vengas a La Tierra del Padre de Familia, siempre te sentirás Desamparado.



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